— Aseguran que la actual administración federal los mantiene en abandono institucional
Rosario García Orozco
Representantes de diversas organizaciones campesinas advirtieron que “el campo está muriendo” ante la falta de atención y apoyo por parte del gobierno federal principalmente.
En una conferencia conjunta, dirigentes de organizaciones campesinas, aglutinadas en Fuerza Guerrerense y Foro Permanente de Organizaciones Sociales, denunciaron que los problemas que enfrentan —muchos de ellos históricos— siguen sin ser atendidos de manera oportuna.
Entre los temas planteados el presidente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Marco Antonio Reyes Campos; destacó la inestabilidad en la producción de maíz, y aseguró que las quejas del sector no han sido escuchadas.
Reconoció que en la anterior cosecha hubo un incremento en las toneladas de maíz que produjo el campo guerrerense, pero el costo de producción es más elevado, y los apoyos de los programas sociales federales para el campo, apenas cubren el 10 por ciento de esos gastos.
«Desde el ciclo pasado, primavera-verano, el precio entre los intermediarios se encuentra entre los 4 mil 500 y 5 mil 500 pesos la tonelada, cuando el precio de garantía es de 7 mil 200, y Guerrero cuenta con cerca de 500 mil toneladas de excedente de maíz blanco, sin embargo la estrategia que el gobierno federal ha implementado no ha sido la correcta, no ha sido bien aplicada, como el programa de precios de garantía», externó Reyes Campos.
Los líderes campesinos pidieron a los gobiernos federal y estatal que se utilice la infraestructura de acopio que se tiene en Guerrero, como la de las organizaciones campesinas y hasta la de Conasupo, «se prometió desde el gobierno federal el acopio de 180 mil toneladas de maíz en todo el estado de Guerrero, no se está cumpliendo con la meta, porque apenas se han captado 40 mil toneladas, hemos tenido diferentes problemas por parte de Segalmex, y no se han abierto los almacenes para llevar el grano y garantizar que a los campesinos le paguen un precio justo».
Criticó que mientras los pequeños productores enfrentan carencias, los gobiernos favorecen a grandes empresas, y agregó que a problemática es en todas las regiones de Guerrero, pero principalmente en Tierra Caliente, Costa Chica, Costa Grande y la Montaña, donde los maiceros han resentido particularmente las afectaciones.
Los dirigentes de las organizaciones acordaron unir sus esfuerzos y exigir a las autoridades inversión en maquinaria, tecnología e innovación, así como medidas para frenar el coyotaje que perjudica a los productores, y es que de los «coyotes», pagan muy barato el maiz.
Advirtieron que la falta de recursos y apoyos ha provocado un estancamiento en el desarrollo agropecuario del estado, especialmente en la cadena productiva del maíz.