Sola, la madre de «El Zurdito», futbolista asesinado en «La Noche de Iguala», monta guardia de honor en su memoria

— Sin el acompañamiento de «Los Avispones», equipo de futbol atacado la noche del 26 de septiembre de 2014
— La franquicia ya no existe en la capital del estado, este año se mudó al puerto de Acapulco
— Tampoco acudieron autoridades del municipio ni del estado

Rogelio Agustín

Sin el acompañamiento de «Los Avispones» y sin el respaldo de autoridades municipales, la señora Roberta Evangelista, madre de David Josué García Evangelista «El Zurdito», jugador de tercera división cuando tenía apenas 15 años de edad y fue asesinado por integrantes de Guerreros Unidos (GU), montó una guardia de honor en la Unidad Deportiva de Chilpancingo, a 12 años de los hechos registrados en la cuna de la bandera nacional.

La actividad se dio a conocer de manera aislada a través de la página de Facebook de la señora Roberta, quien colgó una fotografía en la que aparece a cuadro con tres familiares.

La imagen está acompañada de un texto muy breve que dice: «A doce años de distancia mi Davis, hoy se cumplen doce años de que pasé a SEMEFO para reconocer tu cuerpo y ese dolor sigue intacto. Nunca olvidaré esa tragedia cuando unos cobardes te arrebataron la vida. Ha sido un trago muy amargo, me duele mucho en el alma, te extraño todos los días hijo, pero sigo de pie por ti exigiendo justicia. Te amo y nunca te olvidaré».

El equipo Avispones de Chilpancingo este año dejó la capital de Guerrero y pasó a una nueva sede ubicada en el puerto de Acapulco, bajo una nueva denominación. Sigue formando parte de la Segunda División A de la Federación Mexicana de Fútbol Soccer.

En la actividad de la señora Roberta no hubo representantes del Ayuntamiento de Chilpancingo ni del Gobierno del Estado. Estuvo completamente sola, en una instalación deportiva que ya no alberga más al equipo para el que jugaba su hijo asesinado.

La noche del 26 de septiembre de 2014, el equipo de Los Avispones de Chilpancingo salía de Iguala tras ganar un partido al representativo de dicha ciudad, sin saber que los sicarios de Guerreros Unidos (GU) habían desatado una embestida armada en contra de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

El autobús del equipo de tercera división fue confundido con una de las unidades que manejaban los normalistas y los atacaron a balazos a la altura de la comunidad de Santa Teresa, ya sobre la carretera federal hacia Chilpancingo.

En la unidad murió El Zurdito y el conductor del autobús, Víctor Manuel Lugo Ortiz.

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