Septiembre, mes de prevención del suicidio

—Llaman a romper el silencio y fortalecer la atención en salud mental
—La tanatóloga Beatriz Alarcón Adame advirtió que el suicidio es un fenómeno multifactorial que también está relacionado con problemas familiares, económicos, laborales y afectivos

Rosario García Orozco

En el marco del 8 de septiembre día de la prevención del suicidio, la tanatóloga Beatriz Alarcón Adame llamó a dejar de tratar este fenómeno como un tema del que no se habla y a fortalecer las acciones de prevención y atención de la salud mental, particularmente entre jóvenes.

Advirtió que el suicidio representa una problemática que ha permanecido prácticamente silenciada en la sociedad y que requiere mayor atención desde las instituciones públicas, el ámbito legislativo y las familias.

Alarcón Adame explicó que las personas que atraviesan una crisis suicida no necesariamente desean morir, sino que buscan dejar de experimentar el sufrimiento que enfrentan. Por ello, consideró fundamental comprender las circunstancias que rodean cada caso y evitar juicios o señalamientos hacia quienes atraviesan este tipo de crisis.

Señaló que el suicidio es un fenómeno multifactorial, en el que pueden intervenir problemas de salud mental, situaciones familiares, dificultades económicas, desempleo, conflictos afectivos y circunstancias emocionales.

“¿Qué les hemos quedado a deber como sociedad?” cuestionó al referirse a personas que enfrentan problemas económicos, falta de empleo, dificultades para llevar alimentos a sus hogares o situaciones sentimentales que sienten que no pueden superar.

La especialista también destacó que existen diferencias en la forma en que hombres y mujeres enfrentan las conductas suicidas e indicó que las mujeres suelen registrar más intentos de suicidio, mientras que los hombres presentan una mayor proporción de casos consumados, debido a que en muchos casos consolidan la decisión de quitarse la vida.

Ante este panorama, consideró necesario que la prevención no se limite al ámbito clínico, sino que se diseñen políticas públicas desde el Poder Legislativo y Ejecutivo que atiendan los distintos factores sociales que pueden llevar a una persona a sentirse desconectada de su entorno y sin alternativas.

Alarcón Adame subrayó además la importancia de reconocer cuándo se necesita ayuda profesional, pues existe resistencia entre algunas personas a aceptar acompañamiento psicológico o psiquiátrico bajo la idea de que deben resolver por sí mismas sus problemas.

“Estamos en desventaja ante una situación que nos rebasa y necesitamos de alguien que sepa del tema, de alguien profesional que nos ayude a resolver todo lo que traemos a veces no resuelto”, sostuvo.

Por ello, llamó a hablar más abiertamente sobre el suicidio y la salud mental, generar redes de apoyo y facilitar el acceso a especialistas.

Consideró que el Congreso y las autoridades estatal y municipales deben asumir un papel más activo para garantizar servicios de salud mental suficientes, pues la demanda de atención supera ampliamente la capacidad disponible, en virtud de que hay un psicólogo por cada 50 mil personas.

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