— Construcciones humeantes y colapsadas, la primera imagen del pueblo atacado con drones explosivos
— Hasta este martes la comunidad permanecía vacia, sus pobladores permanecen refugiados en Alcozacán
Rogelio Agustín
Casas humeantes, techos colapsados, paredes oscurecidas por el fuego, animales muertos y otros más abandonados por sus dueños, que atemorizados abandonaron Tula, una comunidad que sintetiza el momento de crisis que vive la zona rural de Chilapa, a causa de la violencia desatada por el crimen.
Tula se ubica a 30 minutos de la cabecera municipal de Chilapa y cinco del crucero del Jagüey, que hasta la noche del lunes 11 de mayo se encontraba bloqueado por integrantes de «Paz y Justicia», a quienes el Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero (CIPOG) relaciona con el grupo delictivo de Los Ardillos.
El acceso a la comunidad se encuentra resguardado por grandes árboles de mango y plantas de carrizo, las primeras casas están construídas con paredes de adobe, tejas de barro y láminas galvanizadas, sus patios son amplios y en el frente muestran grandes tierras de labor.
A seis días de la irrupción de presuntos integrantes de Los Ardillos, en la entrada de Tula se observan dos viviendas humeantes con sus techos de lámina galvanizada tirados en el suelo, las paredes de adobe adquirieron un color negro ante la intensidad del fuego que arrazó con ellas durante la incursión de hombres armados.
Las puertas cerradas muestran que los ocupantes alcanzaron a salir, el único cadáver que se observa en el lugar es el de un caballo que quedó tirado en una tierra de labor, en el lugar el olor a putrefacción se mescla con la fragancia que despiden las construcciones chamuscadas.
En el lugar se percibe una calma marcada por la ausencia de personas, a la distancia se obervan más casas humeantes, los únicos que las resguardan son algunos perros que de forma extraña no siguieron a sus dueños en los momentos del desplazamiento.
Hay gallinas y chivos que deambulan libres, sin nadie que los condusca hacia sus corrales.
De acuerdo con el gobierno de Guerrero, en esta comunidad se localizaron 23 casas incendiados y cinco vehiculos fueron calcinados, además, de manera oficial se confirmó que las corporaciones no encontraron a ningún poblador, todos alcanzaron a salir para refugiarse en Alcozacán.
Ahí, los pobladores esperan que haya condiciones para regresar y tratar de reconstruir lo devastado durante cinco días de ataques armados.