— Ahora serán Guerreros del Pacífico, su sede cambia al puerto de Acapulco
Interacción
Lo que comenzó como un rumor se ha oficializado: el Club Avispones de Chilpancingo abandona la capital del estado de Guerrero e inicia una metamorfosis total.
El equipo no solo cambiará de sede al puerto de Acapulco, sino que también se reinventa bajo el nombre de Guerreros del Pacífico, con el firme objetivo de alcanzar categorías superiores en el balompié mexicano.
El dueño del club, Andrés Ríos, aclaró en una transmisión en vivo que el traslado no se debe a conflictos políticos, pero si a su abandonó y falta de apoyos, surgiendo así una necesidad de crecimiento.
Por lo que ahora buscarán ascender a la Liga de Expansión, pero para lograrlo, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) exige estadios con capacidad mínima para 10 mil personas y una asistencia constante, requisitos que la Unidad Deportiva de Acapulco (UDA) puede satisfacer.
Durante el anuncio oficial, el empresario aclaró que el club es un proyecto netamente impulsado por la iniciativa privada desde hace más de una década, derivado de las reformas de la FMF que impiden a los gobiernos ser dueños de equipos profesionales. Aunque en su momento se extendió una invitación a las autoridades estatales y municipales para participar como gestores o patrocinadores, las negociaciones nunca se concretaron, por lo que el sustento del equipo ha recaído totalmente en el sector empresarial, que ahora busca consolidar el proyecto en una plaza con mayores posibilidades de crecimiento deportivo.
Para encabezar esta transición, se presentó al ex futbolista profesional Jorge «Chatón» Enríquez como el nuevo director deportivo, quien tendrá la tarea de estructurar un equipo competitivo que priorice el impulso al talento guerrerense y busque el campeonato necesario para escalar de división.
Enríquez destacó que el objetivo es generar un cambio positivo y ser un referente social en el estado, estableciendo bases sólidas que permitan a los Guerreros del Pacífico convertirse en un proyecto diferenciador dentro de la categoría.
Respecto al legado en la capital, Andrés Ríos manifestó su intención de no dejar a Chilpancingo sin fútbol profesional tras 38 años de historia, por lo que se encuentra en pláticas con empresarios locales para donar una franquicia de la Liga de Tercera División Profesional. Esta donación, valorada en un millón 200 mil pesos, busca asegurar que la tradición de los Avispones permanezca en su ciudad de origen bajo una nueva administración, permitiendo que la afición capitalina mantenga su identidad deportiva mientras el proyecto principal busca el ascenso desde el puerto de Acapulco.