David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro
Bajaron a Félix, como decía mi madre, a tamborazos.
Desde hace un año, a Félix, le cerraban puertas y ventanas, para inscribirse como candidato a la gubernatura de Guerrero.
Macedonio se introducía por debajo de la puerta principal o por la trasera. Se colaba como agua por resquicios en ventana. Incluso, como Santa Claus, por la chimenea.
Sus declaraciones fueron ambivalentes. Decía que no y al mismo tiempo que sí. Me refiero a “su sueño de ser gobernador”.
Los mensajes políticos provenían del mismo poder ejecutivo federal. Pero… Félix se sentía (siente o se sabe) protegido del ex presidente encaraba a la presidenta.
Devastador fue el último nombramiento en la persona de Alfonso Damián Peralta en la Auditoria Superior de la Federación, concretamente para revisar todas la entidades. Es el hermano de quien percibo será la candidata a la gubernatura por Guerrero, Esthela Damián Peralta.
Si ante emitía declaraciones ambivalentes, en su último pronunciamiento fue conciso y claro “apoyaré a quienes sean candidatos de Morena”. Más preciso “no contenderé”.
El siguiente paso de morenistas en cerrar filas.
Y esa figura política será, presumo, Esthela Damián Peralta como candidato a la gubernatura por Guerrero. Había dispersas muchas señales. Demasiados indicios.
La inquietud que asoma es “qué van a hacer los aliados de Félix”; unos congruentes con este personaje y otros identificados como oportunistas. Es decir, que jugaron apoyando a varios pretensos. En tiempos idos, estos políticos, decían que tenían prendidas varias velas. Una para cada candidato. Se les caracteriza por aduladores y en la primera capa de su formación política se les conoce como traidores.
Esa característica de ingrato no se queda en lo político, sino que llega a su formación profesional. Ostentan títulos académicos (aprobados por la SEP, ni duda cabe) pero sus investigaciones para esos grados fueron realizados por otras personas. Son un fraude.