— Solamente cuatro de cada 10 logran recuperarse en Guerrero
— Tres menores vencieron la enfermedad y tocaron la campana
Javier Trujillo
Acapulco, Gro. – La detección oportuna del cáncer infantil es el reto que tienen las familias en Guerrero, ya que apenas el 23 por ciento de los infantes con cáncer logra alcanzar el alta definitiva.
En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, el panorama se mezcló con un emotivo momento de esperanza para algunas de las familias.
Tres menores, Álvaro, Osvaldo e Ibrahim lograron tocar la campana que anuncia el alta definitiva, un momento que, para las familias, representa la conclusión de varios años de lucha.
En el caso de Álvaro de 13 años de edad, fue diagnosticado con leucemia en 2018. Tras cinco años de vigilancia médica sin recaídas, cerró el ciclo.
Otro caso de éxito lo representó Osvaldo de 14 años de edad, quien inició el tratamiento a los seis años y hoy, ocho años después del seguimiento a los tratamientos venció la enfermedad.
El tercer campanazo lo dio Ibrahim, un adolescente de 15 años de edad quien enfrentó desde los ocho meses de nacido, la histiocitosis, (una rara enfermedad en glóbulos blancos), y que su vida había transcurrido entre hospitales hasta que finalmente recibió el alta.
Aunque, las tres campanadas no modifican las cifras, sí permiten evidenciar que la supervivencia es posible cuando el diagnóstico es oportuno.
De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) en Guerrero, precisan que el 39 por ciento de los pacientes permanece en tratamiento, y el 38 por ciento en vigilancia médica.
Es por ello que los retos en la detección oportuna, acceso a terapias y continuidad en la atención médica, es fundamental para la recuperación de menores, la mayoría continúa en tratamiento o bajo vigilancia ante el riesgo de recaída.
Según la estadística de la ONG, de cada 10 menores que son diagnosticados en la entidad, solamente seis logran iniciar tratamiento contra el cáncer, pero solamente cuatro se recuperan.
En la toma de protesta del nuevo comité, la presidenta de AMANC Guerrero, Jennifer Ríos Noriega, remarcó que la falta de datos ha sido uno de los principales rezagos, ya que hasta hace poco México carecía de un registro nacional de cáncer que permitiera dimensionar la incidencia real de la enfermedad.
Explicó que actualmente se impulsa la creación de este padrón, que permitirá conocer la incidencia, pero sobre todo se busca mejorar la planeación de tratamientos para los infantes.
“Para que un niño con cáncer se cure tiene que llegar a tiempo y tener todo el tratamiento completo”, enfatizó la nueva presidente de AMANC.
Ríos Noriega reconoció que hay avances institucionales, pero dijo que la atención integral del cáncer infantil requiere más que medicamentos: equipos de radioterapia, aceleradores lineales, diagnósticos tempranos y recursos para las familias.
En un estado donde los donativos sociales son limitados, AMANC Guerrero ha logrado mantenerse durante 23 años brindando apoyo a pacientes y sus cuidadores, destacó la presidenta de la agrupación.