— Ningún pueblo vulnerado debe ser descalificado por la iglesia, admiten en comunicado
Rogelio Agustín
La Diocesis Chilpancingo-Chilapa ofreció una disculpa a las comunidades afectadas por la violencia en la Montaña Baja de Guerrero, tras las declaraciones emitidas por el canciller Jorge Amando Vazquez Rodríguez, en el sentido de que a veces «los medios presentan como victimas a victimarios».
El domingo 17, el padre Vázquez Rodríguez dijo que los desplazados ya no son católicos y que pertenecen a iglesias presbiterianas.
En consecuencia, insinuó que los mismos desplazados hayan quemado sus propias viviendas para legitimar su determinación.
La tarde del lunes 18 de mayo, la Diócesis de referencia emitió un comunicado en el que refirió que «ante la preocupación generada por algunas expresiones vertidas durante el encuentro con medios de comunicación, realizado en el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la Diócesis Chilpancingo–Chilapa considera necesario dirigirse a las comunidades de nuestra región, especialmente a quienes viven situaciones de dolor, desplazamiento y vulnerabilidad».
Señala: «La Iglesia reconoce con profundo dolor la difícil realidad que atraviesan numerosas familias de la Montaña Baja y de otras regiones de Guerrero, particularmente aquellas que han tenido que abandonar sus hogares, vivir en medio del miedo, perder bienes materiales, sufrir la ruptura de la vida comunitaria o experimentar incertidumbre frente a la violencia que lastima a nuestros pueblos:.
En ese sentido, reconocen que algunas expresiones pronunciadas durante dicho encuentro fueron desafortunadas y por lo tanto, pudieron herir la sensibilidad de personas y comunidades que viven esa compleja realidad.
Y plantean: «Por ello, expresamos nuestras más sinceras disculpas a las personas y comunidades que fueron lastimadas por estas expresiones, vertidas en esta Jornada».
Refieren que la Iglesia jamás debe convertirse en motivo de mayor dolor para quienes sufren, ya que su misión es acompañar, escuchar, consolar y defender la dignidad humana, especialmente de quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
Enfatizan que «ninguna persona que experimente miedo, desplazamiento o sufrimiento debe sentirse descalificada o abandonada por la Iglesia».
El Evangelio nos llama a mirar el dolor humano con compasión y cercanía. Como nos recuerda San Pablo: “Si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12,26). Asimismo, el Papa Francisco ha insistido en que “la dignidad de cada persona y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política social”.
Si bien las declaraciones fueron vertidas por el canciller Jorge Amando Vázquez, la conferencia del domingo fue encabezada por el obispo José de Jesús González Hernández, quien no se desmarcó de las mismas.