Por problemas de agenda, el alcalde de Chilpancingo no ha podido dialogar con comisarios de la Sierra

— El alcalde Gustavo Alarcón señala que es difícil coincidir con la agenda del Gobierno estatal
— Habitantes de 14 comunidades serranas mantienen cerradas las válvulas del sistema Omiltemi

Rosario García Orozco

A casi una semana del cierre de las válvulas del sistema de agua de Omiltemi, el alcalde Gustavo Alarcón Herrera explicó que una de las razones por las que no se ha presentad personalmente a dialogar, es la dificultad de coincidir en agenda con el gobierno estatal.

“El problema es que a veces es muy difícil tener una agenda conjunta con el gobierno del estado; incluso entre nosotros mismos se complica. Pero sí hemos estado presentes en esas zonas acompañando a la gobernadora en distintos recorridos”, afirmó en entrevista telefónica.

El edil capitalino aseguró que el gobierno municipal no ha dejado de atender a las comunidades de la sierra y que incluso se envió maquinaria para iniciar trabajos para mejorar las condiciones de varios caminos; sin embargo, señaló que los habitantes no permitieron su uso.

“Mandamos maquinaria para empezar a trabajar y no la quisieron; no entiendo por qué, no hay manera de justificar que no se quieran hacer las cosas”, expresó.

Alarcón Herrera sostuvo que existe disposición para atender las demandas de las comunidades, aunque precisó que varias de las peticiones corresponden a los gobiernos estatal y federal, y no directamente al municipio.

Agregó que el ayuntamiento ha brindado apoyo constante a las comunidades, incluso en actividades comunitarias y festividades, y recordó que anteriormente se acordó que los habitantes definieran en asamblea las obras prioritarias para evitar duplicidad en proyectos.

No obstante, reconoció que el año pasado varios trabajos de obra pública se detuvieron debido a los problemas de violencia e inseguridad que se registraron en Chilpancingo, situación en la que incluso fue incendiada maquinaria pesada del gobierno municipal.

El alcalde también advirtió que la toma de las válvulas del sistema Omiltemi podría configurar un delito, sobre todo si se condiciona la apertura del suministro de agua a cambio de la realización de obras.

Asimismo, planteó que los representantes de las comunidades podrían acudir a la capital del estado para dialogar con las autoridades municipales y avanzar en las gestiones necesarias.

El primer edil del municipio lamentó que la protesta esté afectando a la población de Chilpancingo, ya que el cierre del suministro complica el abasto de agua en plena temporada de estiaje y genera mayores gastos para la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach), debido al incremento en el bombeo de agua y el consecuente aumento en el pago de energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

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