La carambola de Abelina

Lo realmente antidemocrático es decirle a la gente que el ejercicio de un derecho a impugnar a un posible infractor de la Ley electoral, es antidemocrático y miedoso. Cuando es un acto que demuestra todo lo contrario.

Médula

La carambola de Abelina

Por Jesús Lépez Ochoa

El dejar sin candidatura a dos de sus contrincantes puede ser calificado como un hecho inédito en la historia electoral de Acapulco, una carambola jurídica, un raro póker en el que reina mató par, pero jamás un acto antidemocrático, ni mucho menos decir que Abelina López Rodríguez, la candidata morenista que se somete a reelección como alcaldesa, lo haya hecho por miedo.

Quienes así lo han expresado no saben ni lo que dicen.

Ahora resulta que lo antidemocrático no es intentar acaparar espacios participando en dos procesos de diferentes partidos políticos a la vez, ¡si no denunciar esa irregularidad ante la autoridad correspondiente!

Así, del mundo del revés, son las acusaciones que han lanzado en la coalición PAN-PRI-PRD y Movimiento Ciudadano, luego que la morenista Abelina López Rodríguez se anotó una carambola sobre la mesa de juego al lograr que la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocara las candidaturas de sus contrincantes Carlos Granda y Yoshio Ávila, al mismo tiempo.

Y es que en el juego democrático hay reglas que se deben respetar, árbitros que deben hacerlas cumplir, e instancias que corrigen al árbitro cuando se equivoca, pues existen para dar certeza a las elecciones. Y por certeza se entiende la seguridad de que nadie, haga trampa.

Denunciar las violaciones a las reglas del juego, es un derecho y una obligación de cada jugador. Ejerce un derecho, no es para nada antidemocrático.

Tampoco se hace por miedo. Esa es una salida simplona y sobrada de arrogancia para intentar evadir omisiones que tal vez pudieron evitarse no siendo descuidados ni omisos en su paso del proceso de Morena al de otros partidos.

Tonto aquel que piensa que el pueblo es tonto. Suele repetir en cada discurso o entrevista uno de los hoy ex candidatos, quien al parecer, cree que el pueblo es tonto y que ignora que no todo comienza ni acaba en las urnas, si no que la elección se pelea en diferentes frentes.

Uno es el territorio, otro es la campaña aire (propaganda, publicidad, discurso), y otro, el más extenso en tiempo, es el jurídico. Este se abre desde antes que las campañas y acaba después incluso que la elección misma.

En este frente los equipos jurídicos se la viven recabando pruebas de todo tipo, para impugnar todo lo impugnable conforme a la Ley. Es de los pocos actos políticos que encajan en el deber ser, y el ser.

A menos, claro, de que por no hallarse falta alguna en el contrincante, o por inexperiencia, los candidatos y sus equipos decidan no hacer uso de ese recurso que es además un derecho, y una obligación, como ya lo dijimos.

Lo realmente antidemocrático es decirle a la gente que el ejercicio de un derecho a impugnar a un posible infractor de la Ley electoral, es antidemocrático y miedoso. Cuando es un acto que demuestra todo lo contrario.

Sobre todo cuando todas las encuestas, hasta en las que ambos ex candidatos se decían en empate técnico estaba claro que Abelina López no tenía nada que temer.

Habrá que esperar el fallo de la Sala Superior, a la cual ambos seguramente recurrirán, para ver si recuperan sus candidaturas o se ratifica en esa última instancia la revocación.

Mientras tanto, como en toda competencia, dos están fuera, aunque su nombre aparezca en las boletas que ya están impresas. A menos que los magistrados digan lo contrario, y ellos tienen hasta el último minuto del próximo sábado para decidirlo.

Así que no hay que llamar a lo malo bueno, ni a lo bueno malo. Los jugadores deben reconocer cuando les ganaron una partida. Las cosas como son.

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